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Isabel González
Periodista
y Vicepresidenta de Dones i Comunicació
Rita
Hoy yo también me llamo
Rita y soy una inmigrante brasileña a quien un cerdo con uniforme de policía
ha violado impunemente en los calabozos de una comisaría de Bilbao.
Hoy todas somos Rita y un vértigo caliente se ha instalado en el centro
del estómago hasta provocar arcadas de indignación. Una rabia que escuece
en los ojos y que no se calma vomitando sólo palabras. La sentencia es
alarmante. Está comprobado que Rita fue violada pero absuelven porque
no existen pruebas contundentes y los testigos de esa infamia callan,
no se sabe bien si por una malentendida solidaridad de género o de uniforme.
Quizá lo de los jueces sea poner en evidencia que la justicia además de
ciega es tonta y no se le pueda pedir más, pero lo de los policías es
peor. Dudo que la "machada" del agente violador no sea conocida por nadie
en la comisaría. Seguro que su hazaña ha impregnado las fantasías eróticas
de más de un compañero que considera que follarse a una brasileña (las
palabras no son ni la mitad de duras que los hechos) no es un delito sino
un sueño. Ese "código azul" de silencio los hace a todos igual de culpables
y los inhabilita para ejercer una profesión, la de policía, por la que
muchos vienen luchando desde hace años por dignificar. Habría que poner
esa comisaría en cuarentena y exigir el cese de los responsables que no
han sabido o querido esclarecer un delito cometido de puertas a dentro.
¿Con qué autoridad van a esclarecer los de fuera?. En el colegio nos castigaban
a todos mientras no salía el nombre del autor o autora de una travesura
cualquiera, ¿por qué no se hace lo mismo en Bilbao?. Una rebaja en el
sueldo es mano de santo para los desmemoriados y para los mudos por vocación.
Hoy me gustaría enarbolar una bandera de dignidad en donde se lea que
me llamo Rita, que soy prostituta, brasileña, valiente y por encima de
todo, mujer. Hoy quisiera coger mi bandera rota y pisoteada e izarla al
lado de la de España en todas las comisarías del país porque en una se
esconde un violador y muchos cómplices que mañana podrían volver a detenerme
y a violarme porque yo seguiré llamándome Rita.
Luis
Seguí
Periodista
y miembro de Dones i Comunicació
El
Sexo de los Ángeles
Alguien podría escandalizarse
ante una pregunta así, pero no es, creo, ninguna tontería. Es decir, ¿quien
vale para esto? Cada día son más las ellas que con el boli, el micro y
la cámara componen la profesión en el ejercicio diario, sin horas, estrujante,
y agotador, de contar lo que nos cuentan a los demás.
De lo que se trata es de saber qué se recomienda para la cosa de ser periodista:
¿Es preferible una u otro?
¿Cuál vale mas para comunicar? Llevo años haciéndome esta pregunta y hasta
ahora, no he encontrado una respuesta adecuada. Mi personal sentido igualitario,
en cuanto a las posibilidades de uno y otro sexo para el desarrollo de
cualquier trabajo, conociendo también las diferentes características de
cada uno de ellos, no me ha permitido dar con la clave.
Solo hay un hecho cierto. Cada día que pasa aumenta la proporción de chicas
sobre el de chicos... y eso puede ser un dato.
Podemos mirar los tópicos: ellas son más intuitivas, sensibles, pertinaces
y sacrificadas. De nosotros se dice que somos más generosos, confiados,
imaginativos e ingenuos.
Habría que preguntárselo a las personas que son objeto y a la vez, sujeto,
de nuestro trabajo. ¿A quiénes prefieren empuñando nuestras inocentes
armas? ¿A ellas o a ellos? Quizás dependa de que si los sujetos- objeto
de la faena sea eso, o sujetas - objeta de la misma.
Podría ser un buen tema de debate para votar en ALACANT EXPRESS
Por eso el título de EL SEXO DE LOS ÁNGELES, que nadie ha sido capaz de
atribuir.
Y si alguno - alguna protesta por lo compararnos a los ángeles... diré
que, más que ángeles, somos angelitos.
Nos las dan por todos lados.
Pero nos pagan. Y eso permite que lo soportemos.
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